Mar, 22/02/2011 - 19:46
“Tras un evento hay aspectos legales que hay que cubrir”
Los abogados son emprendedores por naturaleza. O, al menos, así se desprende del gran número de aventuras, iniciativas y despachos que surgen de la nada. Y sin tener miedo a la crisis económica que no termina de marcharse sino que sigue haciendo mella en las cuentas de los profesionales.
Uno de los abogados que decidió hace un tiempo ponerse por su cuenta es Rafael Chelala. A sus 36 años ha puesto en marcha un pequeño despacho orientado al mundo del ocio, el entretenimiento y el marketing. "Los servicios de una agencia de comunicación y marketing siempre conllevan un gran número de asuntos legales que hay que cubrir", señala Chelala. Y ahí es donde ofrece sus servicios Hide Law & Entertainment.
Se trata de un bufete con una pequeña estructura que, además de asesorar en asuntos concretos, localiza a los mejores despachos para los asuntos más complicados a los que se enfrenta su cliente. "Ofrecemos un gran networking para los casos específicos", señala.
El perfil del despacho permite a Chelala trabajar como si fuese un abogado in house y, por ello, también él aprieta las minutas de los despachos como si fuese un cliente más.
El abogado no se considera un "jurista cerrado" sino que disfruta estando en conexión con el sector creativo. Por eso ofrece también un componente de gestión a sus clientes "como si fueses un project manager".
Chelala reconoce que el mercado de eventos ha descendido significativamente en los últimos años debido a la crisis "pero es un buen momento para competir como despacho".
En Hide Law & Entertainment tienen claro que lo fundamental y que no pueden perder es el trato cercano con el cliente. Por eso no tienen intención de ampliar su estructura, al menos de momento. "No quiero que el crecimiento cree un hueco que no permita atender al cliente como es debido", explica.
El abogado reconoce que la consultoría legal en el mundo de los eventos genera muchas situaciones que, si no las conoces, te pueden superar como la licencia para un local, el cahé de famosos, el pago a la SGAE o los planes de evacuación, entre otros.

