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Miguel Guerrero, socio del bufete Cuatrecasas.

Miguel Guerrero, socio del bufete Cuatrecasas.

Jue, 26/01/2012 - 20:33

"En Marruecos no había bufetes internacionales y ahora vienen todos los anglosajones a la vez"

Explica a NEGOCIO Miguel Guerrero, socio del bufete barcelonés Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, que el tiempo ha demostrado que no se equivocaron. Se refiere a la apertura hace ya casi un lustro de la oficina de Casablanca, en Marruecos, en la que él personalmente lleva tres años trabajando. "Somos 10 personas allí, todos marroquíes excepto yo", explica.
 

La confirmación de que en su día Cuatrecasas (también Garrigues, que abrió en Casablanca en diciembre de 2005) tuvo buen olfato llega de la mano del sector legal anglosajón: ahora son los despachos de dicha procedencia los que se están instalando a toda prisa en el país norteafricano. "No había ninguno y vienen todos al mismo tiempo. Pero lo vemos con optimismo", dice Guerrero, de paso por Madrid debido a su intervención en una sesión de análisis titulada Oportunidades en el Mercado Inmobiliario Marroquí.

El acto tuvo lugar ayer en la sede madrileña del despacho catalán. Participaba también la firma de servicios inmobiliarios Jones Lang LaSalle, y la premisa de partida era la siguiente: Marruecos es un país con gran potencial de desarrollo que atrae el interés de todos aquellos que buscan mayores oportunidades de inversión. De hecho, se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión para las empresas españolas.

Miguel Guerrero, en su peculiar condición de colegiado en España y en Francia, es un gran conocedor del Derecho marroquí, ya que, según apunta, éste está altamente inspirado en el Derecho galo. "La primera preocupación de un inversor es saber si un país ofrece una cierta seguridad jurídica. La de Marruecos es razonable, no perfecta, pero sí más alta que la de los países de su entorno".

Las reglas marroquíes son "modernas, recientes y nada extravantes, y existe una voluntad de modernización enorme en el terreno jurídico", afirma Guerrero. "Por ejemplo, en mayo entrará en vigor un nuevo código, llamado Código de los Derechos Reales, que se aplicará al mundo inmobiliario".

Otra de las virtudes de Marruecos es que es "un país muy abierto a las inversiones extranjeras". Explica Guerrero que allí se puede ser propietario al 100% de una sociedad, no hay que tener socios locales, y que el suelo industrial (no el agrícola) se puede comprar sin limitación.

En el terreno de la compraventa de inmuebles, Guerrero destaca aspectos como que de momento (y hasta la entrada en vigor de la nueva ley) las escrituras no tienen por qué ser públicas y el hecho de que el registro de la propiedad es bastante fiable, aunque funciona de un modo muy irregular, lo cual llega a ser problemático.

"En cuanto a transmisión de propiedad el Derecho marroquí es bastante original, puesto que el contrato tiene que estar inscrito en el registro para que la transmisión se materialice. Esto retrasa un poco las operaciones". Las hipotecas se otorgan de una forma sencilla en Marruecos, y tampoco se requiere pasar por el notario.

En lo que respecta a construir, un aspecto relevante es el de la parcelación. "Si una empresa compra un terreno para dividirlo en muchas fincas que arrendará o venderá individualmente, no podrá vender ni arrendar nada antes de hacer el trámite de división de parcelas en el registro. Esto requiere una financiación mayor", explica.

También destaca Guerrero que "el régimen de arrendamientos en Marruecos es anticuado, data de los años 50, y protege enormemente al inquilino. Los precios son muy elevados porque la ley sólo permite actualizar la renta cada tres años y con un límite del 10%".

Por último, el abogado habla de los incentivos fiscales, muy atractivos en el sector de la vivienda social y de los polígonos industriales en zonas francas.

Como se apuntaba arriba, Garrigues también está presente en Marruecos, con un equipo formado por un socio español y 10 abogados marroquíes, y con oficinas en Casablanca y Tánger (ésta desde 2009).

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