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Mié, 15/02/2012 - 21:04

Los bufetes dan el salto del canguro

Algunas grandes firmas británicas ya están, y las que no, se lo están pensando

Australia es ese lugar del planeta al que todos querríamos ir pero que está demasiado lejos, incluso para los que viajan en first class. Sin embargo, esta porción de mundo se ha convertido en un apetitoso destino para las grandes firmas de abogados.

Hace unos días varios medios publicaban la intención del despacho británico Herbert Smith de establecerse en las antípodas. “Lo que se ha dicho es un poco exagerado, pero es cierto que hemos iniciado conversaciones preliminares con la firma australiana Freehills de cara a ver si podemos hacer algo juntos, si hay sinergias”, aclara a NEGOCIO Álvaro Sainz, socio director de Herbert Smith en España.

La atracción, según se ve, es recíproca. El pasado 30 de enero el despacho Slater & Gordon, que cotiza en el Mercado de Valores de Australia, anunció la compra del bufete británico Russell Jones & Walker.

¿Qué está pasando con ese otro lado del mundo?

"Australia siempre había sido un mercado muy local, pocos despachos se habían instalado allí. No sólo por la distancia, sino porque era una economía sin muchas conexiones", comienza a contarnos Juan Picón, socio director de la oficina de Madrid de DLA Piper.

Este despacho, que llevaba operando en Australia desde hacía un lustro mediante una alianza estratégica, hizo efectiva la integración de la firma australiana DLA Phillip Fox en mayo del año pasado.

Desde hace cinco o seis años las cosas han cambiado. "Sobre todo por las relaciones de este continente con el asiático y porque dentro del sector de los recursos naturales y la minería ha empezado a haber muchas inversiones de países como Estados Unidos", explica Picón.

Alrededor de 650 abogados convirtieron a DLA, según su socio director en España, "en la mayor firma internacional en Australia". "Otros despachos están planeando aperturas, sobre todo en Sidney. Nosotros también estamos en Melbourne, queremos abarcar más".

Picón lo ha vivido in situ y se quedó sorprendido "al ver que unas 140 empresas españolas ya tienen actividad en Sidney".

También socio director en Madrid de una firma británica, Allen & Overy, Íñigo Gómez-Jordana cuenta a NEGOCIO cómo empezó para ellos la aventura australiana. "Fuimos la primera firma británica con oficina propia allí". Habla de febrero de 2010 y lo recuerda como una especie de gran revolución. "Nadie se lo esperaba, se llevó a cabo de una forma muy secreta y tuvo un enorme impacto".

Lo que podía haber sido un paso en falso se convirtió en una jugada maestra. "Se genera muchísimo trabajo. Ha salido mucho mejor de lo que nadie en sus mejores previsiones hubiera dicho", dice con orgullo Gómez-Jordana.

Otros grandes se lanzaron poco después. Clifford Chance anunció en febrero de 2011 su fusión con dos boutiques jurídicas australianas: Chang, Pistilli & Simmons en Sidney y Cochrane Lishman Carson Luscombe en Perth. La operación se hizo efectiva el mismo día que la de DLA.

"Nuestra presencia es selectiva", dice a NEGOCIO Ignacio Ojanguren, socio director de Clifford Chance en España, "no competimos en todas las áreas". En Sidney, Clifford cuenta con ocho socios y unos 30 abogados que tratan de captar la atención de los grandes bancos. En Perth, en cambio, "están las grandes compañías que invierten en recursos naturales". Allí cuentan con 7 socios y unos 25 abogados. También para ellos la cosa ha funcionado. "Había un plan de negocio que ha sido superado".

Álvaro Sainz, de Herbert Smith, da otra de las claves del asunto. "Freehills es una de las tres firmas más importantes de Australia. De otra manera no lo haríamos".

Y ése, nos explica José Antonio Soler, del despacho Maniega & Soler, es el gran handicap del despacho español. "Por más que queramos ser despachos globales no tenemos ni la capacidad económica ni de recursos humanos para serlo. Muchos lo han intentado, tienen presencia, oficinas de representación. Pero eso no tiene nada que ver". La firma que dirige, por cierto, está presente en Australia. "Pero es circunstancial".

Para el que se lo piense, dice Sainz que hay sitio para todos. Y parece claro que en futuro cercano veremos más llegadas a ese otro lado del mundo.

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