Jue, 09/02/2012 - 21:13
“Cuando empecé teníamos en un par de libros toda la legislación española”
Se siente muy afortunado y el tono de su voz lo refleja. El abogado malagueño José María Davó ha sido llamado a formar parte de un proyecto jurídico que lo entusiasma: el Instituto Europeo de Derecho. Todavía es un bebé en pañales, cuenta a NEGOCIO, y esta circunstancia lo hace todo aún más "bonito y apasionante". Él, que fue presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Abogados y vicepresidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), tiene mucha experiencia en Europa: fue vicepresidente de los abogados europeos en 2008 y 2009, y presidente en 2010.
Pregunta: ¿Qué es el Instituto Europeo de Derecho?
Respuesta: Es un organismo creado bajo los auspicios de la Comisión Europea con objeto y finalidad, no sólo de evaluar y analizar el desarrollo de la legislación procedente de la Unión Europea (UE), sino de facilitar informes y respuestas a todos los proyectos que se envían desde las diferentes comisiones. El Instituto estudia el Derecho de cada país en las áreas que hacen referencia a la UE.
P: ¿Quién forma parte de este organismo?
R: Éste es un foro de discusión no exclusivamente académico. Se busca el ensamblaje y el enriquecimiento mutuo de juristas de todo tipo (profesores, jueces, notarios, registradores...). Tanto la Abogacía como el Notariado europeos son miembros natos.
P: ¿Cómo se articulará todo esto?
R: El comité fundacional lo integran 60 personas y ahora está en plena fase de formación (la fundación tuvo lugar el 1 de noviembre de 2011). Dentro de una semana aproximadamente tendrá lugar una reunión del Comité permanente para ir definiendo el trabajo. La primera Asamblea General se celebrará en septiembre.
P: ¿Por qué ahora y no antes? El CGAE ya propuso la creación de un organismo así en 2009.
R: La propuesta ya se había llevado al seno de la Abogacía Europea, no sólo por parte del CGAE. Yo tuve el privilegio de exponerle estas aspiraciones a la comisaria de Justicia de la UE, Viviane Reding. Hay un referente que funciona muy bien en Estados Unidos, el Uniform Comercial Code. Y no ha habido ningún recato en asumir que va a ser muy bueno para nosotros.
P: ¿Hay incoherencia jurídica en el seno de la UE?
R: Lo que hay es diversidad. Poco a poco se van limando las aristas de las discordancias a través de la normativa europea. El lema de la UE es Unidos en la diversidad. Coordinar sistemas jurídicos, cuando algunos son totalmente dispares, es muy difícil. Tengo mucha experiencia: en el Consejo de la Abogacía Europea nos costaba Dios y ayuda adoptar cualquier decisión.
P: ¿Es el ordenamiento jurídico de un país una de sus más profundas señas de identidad?
R: Desde luego. Estamos regidos básicamente por el Derecho, aunque desgraciadamente a veces la economía se imponga. El Derecho es el que regula nuestros cauces de comportamiento social, el que nos dice lo que se puede y lo que no se puede hacer, el que nos abre caminos insospechados. Por eso es tan difícil cuando, como sucede en la UE, existen sistemas consolidados desde hace siglos.
P: ¿Qué tal trasponemos en España las directivas de la UE?
R: No lo hacemos del todo mal, porque paulatinamente nuestro Derecho se va perfilando hacia ese punto común que es el Derecho europeo. Lo cierto es que el propio legislador comunitario prevé qué directivas serán más complicadas y les otorga un plazo mayor. Pero el plazo es igual para todos.
P: ¿El Derecho comunitario ha cambiado radicalmente la vida del abogado?
R: Lo que ha cambiado es el sistema de estudio. Cuando yo empecé, y de eso hace mucho tiempo, teníamos en un par de libros toda la legislación española. Ahora se ha producido una marejada legislativa y es muy difícil estar al día. No va en nuestro perjuicio, ya que nosotros tenemos que estudiar.
P: ¿A quién perjudica?
R: Al propio ciudadano. Si no tenemos conciencia de lo que es y de lo que no es, podemos meter la pata y trasgredir la ley por mero desconocimiento. Las personas mayores tienen muy claras cuáles eran antes las reglas: Código Civil, Penal y Mercantil. Y eso formaba parte del acervo de todos los españoles. Hoy, lamentablemente no. Por eso no es bueno correr tanto.
P: ¿En líneas generales se avanza a la cesión de competencias de los estados a Europa?
R: Ésa es la gran lucha, teniendo en cuenta que hay países como Inglaterra o República Checa que son absolutamente resistentes. Pero creo que el concepto de soberanía nacional se irá diluyendo. Tienen que pasar generaciones.
P: ¿Una posible desaparición del euro podría hacer tambalear todo lo logrado en materia jurídica?
R: La UE es como un elefante: da pasos lentos pero sólidos, y normalmente no da marcha atrás.
P: Regresemos a España. ¿Qué piensa de los anuncios realizados por el ministro Gallardón?
R: Quizá, sus propuestas sean en el fondo sondeos de opinión para conocer la reacción popular y ver si hay que seguir por esa línea o hay que retroceder. Hay cosas que pueden ser buenas y otras más discutibles.
P: ¿Somos un referente jurídico en alguna materia?
R: Sí, estamos muy avanzados en materia de derechos humanos. Nuestros sistemas de asistencia al detenido o de asistencia jurídica se están imponiendo en el resto de Europa.
P: Por último, ¿piensa que la Ley de Acceso es un paso para sintonizar con Europa?
R: A mí siempre me ha tocado bailar con la más fea al tener que ir diciendo en cada reunión en Europa que no sólo que eramos el único país que no tenía regulado el acceso a la profesión, con todos los problemas que eso conlleva, sino que también eso ha generado muchos fraudes de ley. Muchos licenciados en Derecho de otros países vienen a España, convalidan su título, y con su título de licenciado se dan de alta en el Colegio. Cuando vuelven a su país con el título evitan pasar esa prueba. El presidente de la Abogacía italiana vino a quejarse amargamente de esa situación. Además, no puede ser que un recién colegiado pueda defender los intereses de alguien en el Tribunal Supremo.

