Mar, 03/01/2012 - 19:22
El lastre del absentismo laboral
La falta de competitividad de las empresas es uno de los factores que más afectan a la economía española.
En el año 2010 España se situó en el puesto número 36 en el Ranking de Competitividad Mundial, escalando tres puestos con respecto a 2009, pero aún así en una posición nada favorable comparada con el resto de las principales economías desarrolladas, de las que sólo Italia se encuentra por detrás de nuestro país, en el puesto número 40.
Sobre la competitividad de una compañía pueden repercutir factores de tipo estructural, sistémico o empresarial. Ante los dos primeros, la capacidad de intervención de la empresa es bastante limitada o incluso nula. Un factor estructural como las características del mercado puede influir muy positivamente en la productividad y competitividad de las empresas, si éste es abierto, con consumidores exigentes, y estimulador de la inversión en innovación. Pero es poco lo que las compañías pueden hacer al respecto, al igual que con la estructura industrial de un país o los incentivos a la actividad empresarial que puedan existir. Aún menos, por no decir nada, se puede hacer ante factores sistémicos como las políticas, el nivel de crecimiento del PIB o las características del mercado internacional.
Por ello, para conseguir una mejora en su capacidad de competir, las compañías deben “atacar” aquellos frentes a su alcance que se lo permitan, y ello pasa por atender los principales factores empresariales: la gestión, incluyendo cualquier tipo de tarea administrativa, de planificación o toma de decisiones; la innovación, esencial en la medida en que el resultado de una empresa depende de su capacidad para generar progreso técnico; la producción, directamente relacionada con la anterior; y los recursos humanos, que comprenden tanto las relaciones laborales como cualquier otro trabajo que pueda afectar a la competitividad.
Las condiciones de los trabajadores suponen un aspecto clave en su nivel de satisfacción y, consecuentemente, en la productividad de la empresa. El contar con una plantilla lo suficientemente motivada repercutirá, sin duda, en los resultados finales de la compañía. Esto es así porque, entre otras cosas, la existencia de una motivación suficiente es una de las principales causas de disminución del absentismo, un factor clave de la competitividad.
Se entiende como absentismo laboral toda ausencia de una persona de su puesto de trabajo, en horas que correspondan a un día laborable, dentro de la jornada legal de trabajo. A pesar de que la tasa de absentismo laboral en España se situó en 2009, por primera vez en la historia, ligeramente por debajo de la media europea (2,1% vs 2,2%), este fenómeno se ha intensificado en los últimos años, y es considerado por las empresas como uno de sus principales problemas. De acuerdo también con los datos del informe 2009 de Randstad, en España se pierden anualmente más de 60 horas laborales por trabajador, lo que supone un coste total por absentismo laboral de unos 2.000 millones de euros anuales.
Otros factores causantes de absentismo laboral son las contingencias profesionales, como accidentes laborales y enfermedades por trabajo; las licencias, especialmente los permisos por visitas a parientes hospitalizados, etc. Entre todos ellos, especialmente perjudicial es aquel absentismo derivado de causas injustificadas o incluso situaciones de baja por enfermedad común, que se producen de manera repetitiva y, curiosamente, en fechas señaladas como puentes, vísperas de fiesta, etc. Esta clase de absentismo ha llegado a representar el 68% del total en algunas compañías, y afecta no sólo a la empresa en su conjunto, sino al resto de trabajadores de forma directa; cada vez que una persona se ausenta de su puesto de trabajo, el resto asume más carga, e incluso en el supuesto de ser sustituida temporalmente, el nuevo incorporado ha de recibir una formación y cumplir una curva de aprendizaje de días, e incluso semanas, que le permitan desempeñar su trabajo de forma autónoma.
Las empresas no pueden permitirse ser complacientes con el absentismo laboral, especialmente con aquel derivado de causas injustificadas.
Angelo Ferranti es director
de Recursos Humanos
del CEVA Logistics.
