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Lun, 06/02/2012 - 20:29

La magia de los fiordos

La compañía Hurtigruten surca las costa más salvaje de Europa

No se trata de un crucero convencional. Un viaje en barco con Hurtigruten  (www.hurtigrutenspain.com) es mucho más que eso.
Al menos una vez en la vida merece la pena viajar por la costa este de Noruega, la más salvaje del Viejo Continente, para disfrutar de una experiencia más que fascinante.
A bordo del Trollfjord, todo está en orden, con sabor a frío, y pasear por su amplia cubierta entre la nueve plantas del buque y con sus camarotes perfectamente acondicionados es una vivencia irrepetible. A pesar de los grados negativos de temperatura exterior, el ambiente que emana el interior de este majestuoso yate es cálido, respetuoso, silencioso, elegante.
En el amplio restaurante, repleto de carnes y alimentos variados procedentes de distintos países, destacan el salmón y el bacalao frescos de las islas Lofoten, con sus salsas y cremas, que hacen que la hora de la comida o la cena sean momentos de auténtico disfrute.
Pero lo realmente apasionante de este barco son sus cubiertas: la superior, desde la cual se pueden contemplar los fiordos, el silencio con el que entramos en ellos, rozándoles con la mirada, sintiendo que los cruzas sin apenas darte cuenta, su fauna, sus pueblos, sus gentes, todo está en orden; al igual que en la cubierta de popa, donde puedes sentir la fuerza del barco y sus precisas maniobras en las que no falla nada, todo esta calculado.

Vikingos y 'trolls'
Mientras, el mar, siempre el mar, lo envuelve todo. Calma chicha, aguas transparentes y oscuras, navegamos casi sin molestar a la Naturaleza. Las heladas montañas se acercan, la niebla parece que está dentro de ellas, donde anida el misterio de los trolls, las historia de los vikingos y las de los navegantes de los cuentos.
En las frías y largas noches, el viajero busca en cubierta las auroras boreales, caprichosas y mágicas que aparecen para recordarnos que estamos en su territorio, inundando el cielo despejado y formando luces de magníficos colores, ideales para fotografiar.
 Al ser el Trollfjord uno de los barcos que hacen la ruta de correos, además de transportar personas y distintos materiales, en sus más de 30 paradas, en las que nuevos pasajeros suben a bordo, otros bajan dando fin a su trayecto, del sur al norte del país, los inquilinos itinerantes del barco cambian de aspecto. Cuanto más al norte nos desplazamos, nos encontramos gentes con historias que contar, acostumbrados al frío y con rasgos más definidos que recuerdan a los esquimales de cabo norte.
Cruzamos, seguimos rumbo a Tromso. A través de las ventanas de sus cómodas y cálidas casas puedes ver a sus gentes de piel blanca y elegantes formas, un conjunto pintoresco que se asemeja al taller de un maquetista.
Se trata de un viaje postal de una semana, una travesía que se lleva realizando 115 años. Y cuando lo vives, tienes la sensación de que se trata de algo más, mucho más que eso. 

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