Más de 100 puzles. Tiene diferentes técnicas para acometer un puzle pero dice que siempre antes hay que estudiarlos.
Dom, 12/02/2012 - 19:58
“He hecho puzles de más de 3.000 piezas”
Actriz, cantante y fanática de los rompecabezas, especialmente los de animales
Andrea no se corta y afirma que siempre ha sido muy buena haciendo puzles y como en su casa había mucha afición, todo el mundo la odiaba. Su técnica es relativamente sencilla: sobre una superficie vuelca todas las piezas y se pasa media hora observando el conjunto. Una vez estudiado y memorizado mentalmente sabe en qué lugar va cada pieza y empieza a colocarlas.
De aquí procede ese odio familiar pues su madre y su hermana le decían que cómo era posible que ella llegara y colocara piezas que el resto llevaban tres horas incapaces de ubicar. Por este motivo, Andrea prefiere hacer los puzles sola, siempre en la misma habitación y a lo más que ha llegado es a dividirlos con una amiga haciendo ella la parte de arriba y su compañera la de abajo.
Afirma que aunque le gustan casi todos (dibujos animados, personajes de Hergé, etc.) son los de animales sus favoritos pues le recuerdan a su abuela y porque siempre ha vivido con perros y gatos. De hecho, comenta que tiene un gato al que le gusta esperar a que termine un puzle para después deshacerlo e incluso urga en la caja para esconderle piezas. Para evitar esto se ha comprado un portapuzles (los hay con capacidad de 500 y hasta de 1.000 piezas) que te permite transportarlo contigo y si no lo acabas, las piezas se ponen en un lateral para que continúes cuando quieras.
Recuerda que cuando era pequeña los primeros puzles que le regalaron eran circulares y su récord está en haber montado uno con más de 3.000 piezas que medía tres metros de alto por dos de ancho y que se quedó en una casa de verano en Alicante. Dice que los aficionados suelen pegarlos y enmarcarlos pero Bronston no puede hacer esto porque en su vida ha hecho más de 100 puzles pues “para ello debería vivir en el Museo del Prado” cuenta socarrona.
Una vez terminados, los mira un par de días y después los deshace y los guarda pues hubo un tiempo en el que se los regalaba a su madre, también muy aficionada, pero ya le dijo que no le diera más pues tenia el mismo problema de espacio.
Dice que incluso los de 500 piezas es imposible hacerlos en menos de un día pero comenta que existen diferentes técnicas como hacerlos de fuera a dentro y viceversa aunque lo más lógico para ella es estructurar primero el contorno y luego ir rellenando. Una guía buena es fijarse en los colores. Una de las cosas que más frustración provoca es cuando está terminado y falta una pieza y confiesa nuestra protagonista que es habitual que se encuentre en su casa piezas sueltas de puzles del pasado.
Andrea es ciudadana estadounidense y viaja mucho a su país de origen, por lo que siempre aprovecha para comprarse cajas de seis puzles de 500 piezas cada uno. Cuando ella era pequeña recuerda que sólo le gustaban los que sus padres le traían de fuera pues los españoles eran un poco tristes.
Confiesa que hacer rompecabezas le relaja y siempre emprende los que tienen algún significado para ella. LLegó a tener piezas importantes con cuadros de Gustav Klint y realizados en pan de oro (muy incómodos, dice Andrea, porque te dejaban ciego mientras los hacías) comprados en Suecia pero los dejó en un ático que por desgracia se quemó y allí perdió parte de su extensa colección.
Hablando de dificultades recuerda que hubo uno que hizo en el que todas las piezas eran cuadradas e iguales, lo que hacía muy difícil su resolución. De hecho, no le duelen prendas a la hora de afirmar que ha habido alguno que no ha podido terminar pero aclara que hay ciertos puzles que están diseñados para que la gente no los termine.
La última novedad en este sector son los puzles en tres dimensiones que hacen como con profundidad y no sabe Andrea si incorporan gafas 3D y todo.
Afirma haber visto puzles de 1.000 euros que no se ha comprado porque le parecía un disparate y recomienda a la gente la realización de puzzles porque ayuda a la concentración y reafirma la satisfacción personal.
Aunque no tiene hijos ha transmitido esta pasión a sus sobrinos que ya se sueltan con algunos de princesas de Disney y Lego con cierta dificultad.
Aunque es americana asegura que nunca participaría en una competición de puzles pues terminaría histérica porque le gusta hacerlos en privado aunque sí le apasionan los desafíos de dominó donde se instalan complejos montajes con cientos de miles de piezas.
Tiene unos pequeños que se hacen en 15 minutos y que le sirven para rebajar el estrés .
Andrea Bronston
Lo primero que hay que decir de Andrea es que es hija del mítico productor cinematográfico Samuel Bronston. Por este motivo, su formación se ha centrado en las artes escénicas pasando por diferentes escuelas: Arte Dramático en la Catholic University de Washington y en la Juan Carlos Corazza de Madrid y de baile en la Escuela de Carmen Senra en Covent Garden, Londres.
Ha participado en múltiples películas como Camarón o Lazos de Sangre y en televisión en series como Amar en Tiempos Revueltos, Inocente, Inocente y en el teatro en la obra Usted tiene ojos de mujer fatal.
Es cantante y ha hecho coros para Plácido Domingo, Elton John, Julio Iglesias y Camilo Sesto.
Andrea habla inglés, castellano, francés e italiano.
