Lun, 13/02/2012 - 18:42
Diamantes para emergentes
La demanda de quilates en China e India igualará a la de Estados Unidos en una década
La industria del diamante está de enhorabuena gracias a la capacidad de algunas economías emergentes, como la de India y China, para salir airosas de la crisis. Un logro que se ha traducido en la proliferación de las clases media y alta, cuyos bolsillos pueden, cada vez más, permitirse saciar el apetito que siempre ha despertado un lujo como el de las piedras preciosas.
Su capacidad adquisitiva empieza a ser tal que en menos de una década la demanda de diamantes de indios y chinos equivaldrá al 30% del total, equiparándose así a la que hoy registra esta industria en Estados Unidos. Algo que, sin embargo, no quiere decir que el sector deba desinvertir en este mercado.
Según un estudio de Bain & Company, la demanda (en quilates) de diamantes aumentará más de un 6% anual durante la primera década de 2020, superando ampliamente el crecimiento de suministros del 2,8% anual y creando un "déficit estructural" en la industria que apunta a una más que posible subida de los precios.
Y es que, incluso de los datos más conservadores de ese estudio se desprenden cifras muy positivas para la industria de la joyería del diamante, valorada en 60.000 millones de dólares.
Es más, el informe apunta además que los esfuerzos ejecutados por el sector para dotarse de una mayor transparencia podrían facilitar a la industria sobreponerse de los obstáculos sufridos en el pasado —como los problemas con la valoración, la falta de mercados negociados o la carencia de liquidez suficiente— y promover los diamantes como posible inversión de activos de pleno derecho.
Para Bain & Company algunas de las claves que podrían atraer las inversiones al sector son las "casas de cambio" de diamantes pulidos, la definición de criterios para la inversión en diamantes (por ejemplo el número de quilates) y la reducción de los números de puntos de precio (que actualmente cubren la horquilla de 12.000 a 16.000). De hecho, las grandes fortunas y los bancos de China, India y Oriente Medio ya han mostrado su interés en invertir en los diamantes de mayores quilates.
Sea como fuere, lo cierto es que los cálculos de Bain & Company estiman que en 2020 la producción anual alcanzará los 175 millones de quilates, superando los datos de producción del año 2007. Y es que el descubrimiento previo de trece nuevas minas podría añadir a la producción 23 millones de quilates a finales de esta década, a pesar de que no hay nuevas explotaciones de yacimientos previstas en un futuro próximo.
Por otra parte, dado el aumento de escasez estructural de grandes diamantes, los comerciantes deberían quizá reconsiderar su estrategia de distribución para los próximos años. Y hablando de distribuidores, el documento también señala que los comercios familiares, muchos de ellos de cuatro o cinco generaciones, se verán especialmente afectados debido a la proliferación de cadenas de comercios especializados.
Cadenas que pasaron de tener una cuota de mercado del 20% en 2000 al 27% en 2010, mientras que los minoristas especializados perdieron cuota de mercado (del 38% al 24%) en la misma década. Y eso sin tener en cuenta el potencial de internet, que se consolida como herramienta para las negociaciones entre comerciantes.
RITUAL PARA LAS COMPRAS
Mercados
Los expertos aconsejan comprar todas las piedras en las bolsas de Amberes, Tel Aviv y Nueva York.
Personalmente
En la compra no ha de haber intermediarios para negociar directamente con las bolsas.
Examen
Todas las piedras han de mirarse una a una para asegurarse de que la calidad es máxima; nunca se compra sobre catálogo.
Certificado
Los diamantes de más de 0,50 quilates van acompañados de certificados.
Medida
Las piedras han de tener una talla óptima para conseguir el máximo brillo.

