Lun, 20/02/2012 - 20:56
Beber debe ser un acto social
Maestro de Guinness nos descubre los secretos de la cerveza como Dios manda
C uando nos tomamos una cerveza muchas veces se olvidan los cuidados que requiere este producto y el ritual que está detrás de su ingesta.
Fergal Murray, Global Brand Ambassador de la cerveza Guinness, visitó por primera vez España y quiso compartir con los lectores de NEGOCIO los secretos ancestrales de este oscuro producto. La Guinness, aunque no es negra sino color rojo rubí, tiene unos matices que esta marca consigue ofrecer a todos sus clientes en cualquier parte del mundo.
La visita de este maestro cervecero se engloba dentro de la presentación de la campaña mundial que Guinness está llevando a cabo para conseguir que un millón de personas se unan al movimiento para que el día de San Patricio (17 de marzo) se convierta en la mayor fiesta por la amistad jamás vista y entrar en el libro Guinness de los récords. Este libro se llama así porque fue propiedad de la marca cervecera hasta que hace 10 años Diageo, la matriz, decidió venderlo.
Si quieren participar en “Únete al millón y hagamos historia” sólo tienen que entrar en la página web de Guinness®, (www.guinness.com) o en su página de Facebook y unirse al movimiento.
Fergal comentó a este diario que la labor de un maestro cervecero conlleva necesariamente pasión pues no es unir sólo los ingredientes, como haría un químico, sino entender el alma de la cerveza. “Es como un chef, no es mezclar una serie de productos sino poner algo de ti en esta bebida”. Por este motivo, Murray afirmó que aunque hay muchos sitios donde se puede aprender a hacer cerveza hay que pasar por Sant James Gate, en Dublín, que es la sede de Guinness, porque este maestro asegura que es como el Harvard para los maestros cerveceros.
Durante la entrevista pidió un consumo responsable de la cerveza y aseguró que beber es un acto social que debe compartirse con gente, pues se refuerzan los vínculos de la amistad y del gusto por el producto. Llegó a decir que hay gente que tiene instalado en su casa un pub como los de Guinness pero la gracia está en el bullicio, el ambiente y la compañía. “Algunas estrellas de Hollywood han querido recrear el ambiente de un pub para una fiesta pero no llega a tener el mismo sabor que una taberna bien ubicada”. Además, advierte de que la cerveza, para que no pierda sus propiedades, debe ser consumida en un máximo de siete días aunque admitió que hay muchos famosos a los que les sobrarían días porque les gusta beber sin demasiadas justificaciones.
Para este creador es fundamental para beber, cumplir los siguientes pasos; estar en un buen pub, tener un buen barman, ver primero la pinta antes de tomarla y que después el sabor sea la satisfacción que merezca la espera.
Cuando los que te atienden son profesionales, son capaces de abstraerse del follón del pub y saben atender apropiadamente a todos los clientes y retener en la memoria los encargos en orden de aparición. Incluso cuando se toca la campana de last drink in the bar, afirma este conocedor del negocio hostelero.
Dijo Murray a NEGOCIO que nunca en la vida ha tenido que regañar a ningún barman. Primero porque hay muchos sitios donde le conocen y segundo porque él con la mirada sabe transmitir a quien le atiende si hace o no lo correcto.
Este maestro cervecero, que lleva más de 25 años en la compañía, ha enseñado los secretos de la cerveza a gente como la Reina de Inglaterra o el Príncipe Carlos. En ambos casos no pudieron probar el producto al ser muy pronto en la mañana aunque afirma con una sonrisa que el Príncipe estuvo a punto de caer en la tentación pero su mujer se lo impidió, pues ellas siempre nos alejan de los peligros, comentó burlón.
En los pubs de su firma la cerveza es lo que marca la diferencia y sobre ello se construye. El tamaño del local, la ubiación, la comida, no son más que aderezos que pueden servir para reafirmar la calidad del local pero nunca ser lo importante.
Para Fergal la temperatura es fundamental pues la cerveza debe ser servida siempre fría con un máximo de entre cuatro o seis grados y un mínimo de uno o dos.
Al ser productos distintos no estableció comparaciones entre las cervezas españolas y las anglosajonas pues cada una está recomendada para un momento determinado y en una cantidad distinta.
