El presidente de Perú, Ollanta Humala, ha visitado estos días España y se ha desvinculado de la próxima sentencia de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) por la que Telefónica tendrá que pagar 670 millones de euros al fisco peruano. Además, el mandatario peruano ha desligado el problema tributario con la próxima renovación de Telefónica Perú de sus contratos de telefonía móvil en el país.
Humala respondió a las preguntas de los periodistas sobre la vinculación de los dos asuntos —deuda y renovación de los contratos móviles—, que "un tema lo ve la superintendencia de administración tributaria, que pertenece al Ministerio de Economía y Finanzas, y el otro, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Por tanto, la respuesta está clara".
El presidente de Telefónica Latinoamérica, Santiago Fernández Valbuena, destacó ayer en el foro Invertir en el Perú, que la facturación de su compañía representa en el país un 2% de su Producto Interior Bruto (PIB). Fernández Valbuena resaltó que "estamos al principio del partido" en los grandes progresos que ha realizado Perú y "estamos muy satisfechos de haber participado en ese desarrollo".
El representante de Latinoamérica no hizo ninguna alusión al contencioso que la multinacional tiene en el país por el pago de Impuesto de la Renta de los años 2000 y 2001.
Tira y afloja
La compañía que preside César Alierta, quien curiosamente se sentó a la izquierda del presidente Humala en el desayuno de ayer del foro, abonó sólo el 5,8% —39 millones de euros— de lo que Hacienda le reclamaba. La operadora se mostró en contra de la cifra impuesta, y a la espera de la resolución del procedimiento recalcó que el pago de los 39 millones no implica la renuncia al derecho a "cuestionar" los pronunciamientos emitidos o en curso.
Quien sí se pronunció sobre el asunto, de la deuda de Telefónica con Perú, fue el primer ministro peruano, quien, días antes de la visita de Humala, afirmó que Telefónica "tiene el derecho de acudir al tribunal fiscal y después al Poder Judicial" si no comparte la resolución de la sentencia. Y añadió que "nosotros pensamos que el Estado peruano tiene que ser imparcial".
La región latinoamericana está siendo el remolque de los resultados trimestrales de la multinacional, sobre todo el mercado brasileño. De hecho, Perú y Chile son los países que más problemas le está dando a la operadora en la región por la presión de los organismos reguladores.