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Lun, 13/02/2012 - 23:00

Los inversores ignoran a Moody’s y España coloca 5.445 millones

La rentabilidad de los títulos a 12 meses desciende por debajo del 2%

Los inversores ya no tienen en cuenta a las agencias de ratings. La falta de credibilidad que han ido cosechando estas firmas durante la crisis se reflejó ayer en los mercados de deuda, donde España e Italia saldaron con éxito sus respectivas emisiones, pese a la rebaja de calificación impuesta por Moody’s el día anterior. Ambos países lograron colocar los importes previstos y, además, disminuir la rentabilidad de sus títulos.
En el caso de España, el Tesoro adjudicó 5.445 millones de euros en Letras a 12 y 18 meses y la demanda alcanzó los 13.900 millones de euros, lo que supone una ratio de cobertura de 2,5 veces. En concreto, el organismo colocó 2.943 millones en títulos a un año de los 6.680 solicitados por los inversores y recortó el interés marginal un 9,3% al pasar del 2,15% de enero al 1,949% actual. Con esta caída, el papel a 12 meses se sitúa ya por debajo del 2%, algo que no sucedía desde octubre de 2010.
En Letras a 18 meses, el Tesoro emitió 2.500 millones de los 7.205 demandados por el mercado. El rendimiento de los títulos descendió hasta el 2,395% desde el 2,49% al que se colocaron el mes pasado.
Estas caídas de rentabilidad ponen de manifiesto la confianza de los inversores en la deuda española, hacia los ajustes que está haciendo el Gobierno —la de ayer fue la primera subasta tras conocerse la reforma laboral— y, sobre todo, el escaso impacto que tienen ya las agencias de calificación en los mercados.
"El efecto de esta rebaja poco se ha hecho notar en los  mercados por una razón principal y una secundaria. La principal es que están inundados de liquidez gracias a la barra libre del BCE a tres años y las subastas de deuda, sobre todo las de corto plazo, se ven muy beneficiadas de esa liquidez. La secundaria es que las agencias han perdido mucha credibilidad y eso provoca que las reacciones a sus bajadas sean mucho más limitadas", expone Soledad Pellón, analista de IG Markets.
José Luis Martínez, estratega de Citi en España, insiste en que la clave del éxito está en el corto plazo de la emisión. "Hay una demanda enorme hacia el papel a corto plazo. Lo hemos comprobado en Italia y en Grecia. La cuestión de fondo llegará el jueves, cuando España subaste títulos a medio plazo (bonos a tres años), aunque extrapolando la subasta de ayer de Italia no creo que haya problemas", subraya Martínez, que reconoce que surgirán más dudas cuando se produzca una emisión a largo plazo. "Hemos visto cómo los spread se han consolidado, lo que es sinónimo de mayor estabilidad también en las pujas de papel a largo plazo. Pero no espero problemas de adjudicación", reitera.
La única pega que ponen los expertos a la subasta de ayer es la menor demanda de los inversores, que se situó en 2,3 veces para las Letras a 12 meses, frente al 3,54 de la emisión de enero y en 2,9 veces para los títulos a 18 meses respecto del 3,2 del mes pasado.

Italia repite
Italia volvió a repetir en los mercados de deuda. Si el lunes colocó 12.000 millones de euros en Letras a un año y 127 días, ayer probó suerte con el papel a medio plazo y la jugada también le salió bien, ya que el organismo transalpino emitió 6.000 millones de euros a un interés menor al alcanzado en las subastas precedentes.
Asignó el máximo de 4.000 millones de euros ofrecido en bonos con vencimiento en 2014 a un interés del 3,41%, frente al 4,81% que los inversores exigieron en la anterior puja, y se situó en los niveles más bajos desde marzo de 2011. Además, llevó a cabo una operación paralela de 2.000 millones en bonos hasta 2015 y 2017, con rentabilidades de entre 3,77% y el 4,26%.
Grecia, por su parte, pese a que continúa inmersa en encontrar una solución para reestructurar su deuda, que pasa por llegar a un acuerdo con sus acreedores privados, también continúa financiándose en los mercados, aunque debido a sus problemas solo puede emitir a corto plazo.
Ayer, el Tesoro heleno adjudicó 1.300 millones de euros en deuda a 13 semanas (con vencimiento el 18 de mayo de 2012) —aunque el organismo se había fijado un máximo de 1.000 millones—, con una rentabilidad del 4,61%, inferior al 4,64% anterior. La ratio de cobertura fue de 2,7 veces.

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