Jue, 19/01/2012 - 19:54
España coloca más deuda de la prevista en su emisión de bonos a largo plazo
El Tesoro adjudica 6.000 millones de euros en títulos a cuatro, siete y 10 años
España aprobó ayer su examen más importante en los mercados desde que arrancó el año, aunque no lo hizo con nota, tal como se esperaba. Pese a que el Tesoro colocó 6.609 millones de euros —1.100 millones más de lo previsto inicialmente— en bonos a cuatro, siete y 10 años, y logró rebajar la rentabilidad de los títulos, el descenso no fue tan significativo como se estimaba. Sobre todo, en el caso de la deuda a 10 años, la referencia en la que estaba puesta la atención de los inversores. En concreto, el organismo dirigido por Soledad Nuñez colocó 3.009 millones en Obligaciones con vencimiento en enero de 2022, con un cupón del 5,85%, y un interés marginal del 5,466%. Un retorno que supone una gran rebaja respecto al 7% que se pagó en la anterior subasta de este tipo de deuda pero que, sin embargo, está bastante por encima de la rentabilidad del 5,14% en la que cerró ayer el bono a 10 años en el secundario.
También emitió 1.300 millones en bonos con vencimiento en octubre de 2016, con cupón del 4,25%, y una rentabilidad marginal del 3,24%. El tipo medio se situó en el 4,029%, ligeramente superior al 3,912% de la anterior puja. No obstante, la demanda de este tipo de papel triplicó la oferta. Por último, adjudicó 2.300 millones en títulos con vencimiento en julio de 2019 y un cupón del 4,6%. En este caso, la rentabilidad marginal alcanzó el 4,643%.
Todo el mercado estaba pendiente de la evolución de la subasta de España ya que, mientras a las emisiones a corto plazo se les presuponía un mejor desarrollo debido a la liquidez que había inyectado el BCE en el sistema financiero— las de largo plazo son más una cuestión de confianza en la economía del país. Y en este sentido, el resultado no ha sido satisfactorio para todos los expertos.
Decepción
"La emisión de ayer ha roto la tendencia que traíamos desde hace varias semanas de ver subastas netamente positivas que gustaban a los mercados. De hecho, podría considerarse incluso como ligeramente decepcionante", afirma Daniel Pingarrón, analista de IG Markets.
Pingarrón argumenta que en la emisión a cuatro años se produjo un aumento de rentabilidad del 2,5%, mientras que a 10 años el interés es "claramente mayor que lo que marcaba el spread de deuda en el mercado secundario", asegura. No obstante, reconoce que la parte positiva fue la elevada demanda.
En este sentido, José Luis Martínez, estratega de Citi en España, considera que el apetito por la deuda española se debe, en gran medida, a los duros ajustes anunciados por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "Con diferenciales en el bono a 10 años de 100 puntos básicos frente a Italia, podemos decir que esto se debe a una mayor confianza hacia las autoridades españolas para una decidida gestión de la crisis", expone.
Respecto al hecho de que el Tesoro haya vuelto a emitir más de lo previsto — por segunda vez durante este mes, ya que en la primera subasta del año colocó 10.000 millones en bonos a tres y cuatro años, el doble de lo estimado inicialmente—, Campuzano cree que se debe a que el organismo quiere garantizarse un colchón por si empeora la situación de confianza de los mercados. "En lo que llevamos de ejercicio, el Tesoro ya ha colocado más del 20% de las necesidades netas, lo que supone un importante factor de tranquilidad al observar el futuro, en unos mercados que siguen pese a todo dominados por la incertidumbre", apunta.
Una opinión con la que coincide totalmente Daniel Pingarrón. "El hecho de que el Tesoro haya colocado más de lo previsto, pese a que las rentabilidades no han acompañado esta vez, muestra el gran temor del Tesoro a un empeoramiento de las condiciones de financiación durante los próximos meses".
Francia supera el test
Francia también puso ayer a prueba su fortaleza en los mercados, en la que fue su primera subasta después de S&P le quitara la triple A. Al igual que sucedió con los otros países, la rebaja no tuvo impacto, y el Tesoro galo cumplió con sus objetivos al emitir 7.965 millones en bonos a medio plazo, apoyado en una demanda que superó los 18.900 millones.
El organismo colocó 2.961 millones de euros en bonos con vencimiento en julio de 2014, con un cupón del 3%, y una rentabilidad del 1,05%, que se sitúa por debajo del 1,58% de la anterior puja. También adjudicó 1.575 millones en títulos que vencen en julio de 2015, con un cupón del 2% y un rendimiento del 1,51%, que reduce en un 38% el 2,44% de noviembre.
Finalmente vendió 3.429 millones en bonos con vencimiento en 2016, con un cupón del 2,6%, y un coste del1,89%, que también supone un recorte respecto a la rentabilidad del 2,82% de la última subasta.

