publicidad

Lun, 30/01/2012 - 19:28

El mercado presiona la deuda lusa por temor a que tenga que negociar una quita

El bono a 10 años cotiza por encima del 17% y el de tres años supera el 21%

Las autoridades europeas han repetido hasta la saciedad que la situación de Grecia era un caso aislado. Sin embargo, puede dejar de serlo. O, al menos eso es lo que descuenta el mercado, que teme que Portugal siga la estela helena y tenga que negociar también una quita de su deuda.
El reflejo de las dudas de los inversores se tradujo ayer en una venta masiva de bonos lusos que puso sus títulos al borde del precipicio. De hecho, el bono a 10 años cerró en el 17,39%, el tipo máximo que ha alcanzado la deuda portuguesa desde la entrada en el euro del país. Aunque el mayor castigo lo experimentó, sin duda, el papel a corto plazo. Los bonos a cinco años llegaron a cotizar por encima del 20%, mientras que los títulos a tres años superaron el 21%, y los de dos años, el 17%.
El empeoramiento de las previsiones de la economía portuguesa —las estimaciones apuntan a que no podrá cumplir con sus compromisos de déficit— ha provocado que el mercado tema que, al igual que Grecia, no pueda hacer frente a sus deudas y tenga que negociar con sus acreedores privados una reestructuración de su deuda. Es decir, solicitar un segundo rescate solo nueve meses después de que la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) le inyectaran 78.000 millones de euros.
"Portugal no va a poder evitar una reestructuración de su deuda. El país se ha sumido en una profunda recesión a causa de las importantes medidas de contención de déficit tras su rescate. Esto ha lastrado totalmente su crecimiento económico dejando pocas vías de salida y haciendo su deuda más vulnerable. Así, en cuanto las dudas sobre Grecia o algún otro país rescatado vuelven a primera plana la deuda portuguesa sufre y sus rentabilidades se disparan hasta hacerlo inviable", explica Soledad Pellón, analista de IG Markets.
José Luis Martínez, estratega de Citi en España, incide en esta misma línea y asegura que, aunque en un principio, la situación de Grecia y Portugal no era idéntica, la solución a sus dificultades puede ser la misma. "El problema de Grecia es de solvencia, ya que es muy difícil que el país pueda hacer frente a un nivel de deuda pública como el actual. Sin embargo, el problema de Portugal es doble, entre liquidez y competitividad. Pero su corrección, especialmente en el caso de los ajustes estructurales, conlleva un deterioro a corto y probablemente a medio plazo de las finanzas públicas, que puede conducir a un problema de solvencia", afirma.
Martínez subraya, además, que otro de los escollos es el coste político que tiene la adopción de las medidas necesarias. "El ajuste es demasiado grande en términos sociales y políticos. Lo que el mercado está valorando es la posibilidad de que el Gobierno, cualquier gobierno, no esté dispuesto a asumir unos sacrificios tan enormes", remarca el estratega de Citi.
Estas dudas del mercado se tradujeron también ayer en un repunte de la prima de riesgo portuguesa, que llegó a tocar los 1.560 puntos básicos. No en vano, desde que Standard & Poor's rebajó su calificación crediticia hasta bono basura su diferencial respecto a la deuda alemana se ha incrementado en 490 puntos básicos, una cifra superior al spread español, que también se vio afectado ayer y aumentó 15 puntos hasta los 325 enteros. "Las agencias de rating han hecho mucho daño a Portugal dejando su calificación por debajo del nivel de inversión. Es una situación que tiene difícil salida si tenemos en cuentas las fuertes exigencias europeas con el país tras pedir su rescate y por tanto existen muchas posibilidades de que veamos una reestructuración", reitera Pellón.
Estas altas probabilidades de que produzca un impago han colocado a Portugal, en lo que a cobertura de riesgo de impago se refiere, como el país más caro del mundo. El CDS (credit defautl swaps) luso se ha encarecido en la última semana un 34% y se sitúa ya en 1.460 puntos, el doble que los contratos de cobertura venezolanos, que son los segundos más caros.

Italia salva el examen
En medio de esta vorágine de los mercados, Italia aprobó ayer su examen particular y colocó 5.574 millones de euros en bonos a cinco y 10 años a un interés inferior al registrado en anteriores pujas, en la que era la primera emisión del país tras el anuncio de Fitch de rebajar en dos escalones la calificación de su deuda soberana.
El Tesoro transalpino adjudicó 2.200 millones de euros, el máximo previsto, en bonos a 10 años con una rentabilidad del 6,08%, inferior al 6,98% de la subasta del pasado 29 de diciembre, pero superior al 5,403% al que colocó España sus bonos a 10 años este mes. No obstante, los inversores no solicitaron demasiado papel y solo pidieron 2.832 millones. También adjudicó 3.574 millones de euros, con una demanda de 4.634 millones, en títulos a cinco años, a un interés del 5,39%, que también reduce el 5,74% alcanzado en la puja precedente.
El buen devenir de la subasta no fue suficiente, sin embargo, para contrarrestar el 'efecto portugués' y el diferencial entre el bono italiano a 10 años y el bund alemán se incrementó hasta 430 puntos básicos frente a los 413 en los que había comenzado la sesión.

Publicidad