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Papademos ha podido apuntarse el éxito de lograr el respaldo de toda su coalición de Gobierno a los nuevos recortes. efe

Papademos ha podido apuntarse el éxito de lograr el respaldo de toda su coalición de Gobierno a los nuevos recortes. efe

Dom, 19/02/2012 - 20:46

Grecia acude confiada a la que debe ser la reunión clave para su rescate

El Eurogrupo se prepara para aprobar hoy el nuevo tramo del auxilio

Por primera vez en mucho tiempo, los responsables de la zona del euro muestran visos de que tienen algo bajo control y de que todo puede discurrir según lo previsto. Hoy acuden a Bruselas, los ministros de Finanzas y de Economía de los miembros de la Unión Monetaria (los componentes del llamado Eurogrupo) dando la impresión de que, mucho tienen que torcerse las cosas para que no se cumpla el plan estipulado y Grecia se quede sin recibir la segunda parte del rescate financiero al que se encuentra sometida.
Poco más se le puede pedir al pequeño Estado mediterráneo, más en concreto, al Gabinete del primer ministro Lucas Papademos. Es cierto que el país ha incumplido todos los plazos, que las negociaciones se han alargado hasta la extenuación y que lo poco que se lograba ha estado al borde de naufraugar incontables veces, pero Papademos puede apuntarse todo un tanto.
En efecto, el tecnócrata se las apañó para concitar a su alrededor, y en pro de los recortes extra, a todos los partidos que apuntalan la coalición gobernante. Ni mucho menos era fácil, si se tiene en cuenta la abigarrado de las formaciones que forman esa alianza (desde la extrema derecha hasta la socialdemocracia) y lo exigente del trágala mediante el que se acorraló a lo negociadores helenos.
La semana anterior, Atenas dio muestras de que, por muy arduo que sea el camino que la troika (formada por la Comisión Europea, el FMI y el BCE) le ha mostrado, pondrá todo de su parte para cumplirlo. La mejor prueba fue el recorte, por valor de más de 300 millones de euros, que Papademos ordenó que no se demorara más allá del jueves pasado.
En este caso, las partidas en las que se metió la tijera fueron las correspondientes al Ministerio de Defensa y a las destinadas a pagar a los funcionarios estatales.
Y por dar ejemplo que no quede. También la semana pasada el presidente de la República, Karolos Papoulias, dio un paso al frente y aseguró que se negaba a seguir recibiendo un salario tan oneroso para las arcas públicas como el que hasta ahora percibía. En particular, el jefe del Estado cobraba 300.000 euros anuales que podrían quedar reducidos en una cuantía no precisamente escasa.

Tiempo escaso
Son, en suma, muchas pruebas de que Papademos ha querido hacer los deberes en un momento en el que el tiempo juega en su contra, no sólo por la impaciencia de la Unión Europea en su conjunto (especialmente de la canciller Ángela Merkel), sino también por el hecho de que al ahora primer ministro le queda muy poco mandato.
No en vano la legislatura, a la que se subió en marcha, cuando su antecesor, Yorgos Papandréu ya llevaba un buen trecho recorrido, se termina el próximo mes de abril.
Nada en Bruselas, con todo, se da por y, en los últimos días se especulado sobre posibles planes alternativos en caso de que la reunión del Eurogrupo de hoy vuelva a cerrarse en falso. Lo que es mucho más previsible es que el clima de indignación volverá a ser el imperante en las calles de Atenas y que está al caer otra huelga general.

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