Mar, 27/09/2011 - 21:44
El diagnóstico de dos cerebros económicos
1¿Estamos ante la inminencia de una segunda oleada de recesión?
2¿Preocupa la salud de la economía estadounidense?
3La inclusión del techo de déficit público en la hasta ahora casi intocable Constitución Española, ¿puede funcionar como un valium para los mercados financieros?
4¿Qué diagnóstico nos puede hacer de la economía española y el más que probable próximo cambio de Gobierno?
5¿Se avecinan próximas subidas de impuestos? y ¿qué otros ajustes quedan por hacer?
6Cuando lo que las economías lo que necesitan es crecer, ¿los severos ajustes que está aplicando la zona del euro no dificultan en exceso la consecución de ese objetivo? Claro que hay analistas que señalan que las políticas de estímulo de EEUU tampoco funcionan…
7Esta crisis, ¿es global además de por asentarse económicamente en el mundo desarrollado por numerosos cambios en otros ámbitos como los ‘indignados’, las revueltas del norte de África y Oriente Medio, la potencia de los emergentes, la desazón que provoca la construcción política europea…? ¿Estamos ante un cambio de época, de era?
Emilio Ontiveros ❖ Presidente de Afi
“La tregua al nuevo Gobierno
está fiada a muy corto plazo”
1 Hay señales muy explícitas de manifiesta desaceleración en la totalidad de las economías relevantes. Ninguna de ellas está técnicamente en recesión; me atrevería a decir que el conjunto de las economías avanzadas no va a entrar en recesión y mucho menos la economía mundial, aunque en la segunda mitad de este año alguna economía de la zona del euro podría estar muy cerca del crecimiento negativo.
2 Sólo hace falta ver indicadores y leer los mensajes del presidente de la Reserva Federal, del secretario del Tesoro y del presidente Obama (anunciando un plan de estímulo para crear empleo). A los datos muy débiles de actividad hay que sumar algo que en EEUU es particularmente significativo, que son los estados de ánimo, unos indicadores de confianza de empresas y de familias. Un 70% aproximadamente de la determinación del PIB de esa economía tiene que ver con el consumo.
3 Sí, es un bálsamo, pero no absolutamente determinante porque, como estamos viendo, los mercados de bonos responden mucho más a la capacidad política de respuesta que pueda tener la zona del euro ante la crisis de la deuda pública. Ese cambio en la Constitución ha contribuido a la bendición de Alemania y a que los mercados incorporen elementos de credibilidad adicional en relación al propósito de los dos partidos mayoritarios de que las finanzas públicas españolas converjan con las de las economías más estables.
4 A la hora de valorar los efectos de un posible cambio de Gobierno hay que partir del conocimiento de la capacidad de maniobra que tienen las políticas económicas. En este momento no queda otro tipo de decisiones que seguir ajustando. Así que un nuevo Gobierno lo que puede hacer es actuar sobre la relojería más de precisión, sobre las políticas estructurales, reformas, es decir, arremangarse y tomar decisiones que no incorporen gasto. Pero en políticas macroeconómicas convencionales de demanda no habrá margen de maniobra. No obstante, un nuevo Gobierno, por el componente de refresco, puede disponer de un cierto voto de confianza, pero esa tregua está fiada a muy corto plazo y en las circunstancias actuales ese efecto oxigenación que podría tener cualquier gobierno (sea del signo que sea) estaría ampliamente compensado por las tensiones de los mercados de deuda pública.
5 Creo que sí. El ajuste presupuestario que se pretende en nuestra economía y el propósito que se ha incorporado en nuestra Constitución no se pueden satisfacer únicamente mediante reducciones de gasto -que es posible que existan adicionales-, se tienen que generar más ingresos.Ello nos obliga necesariamente a mirar a los impuestos porque hay pocos activos públicos que pueda vender el Estado. En los impuestos indirectos hay recorrido al alza en el IVA, pero su eficacia va a estar más que condicionada a lo que haga el consumo y donde efectivamente sería razonable que existiera un margen es en la imposición directa, en la dirección que estamos observando en la mayoría de las economías avanzadas de conseguir algo más de progresividad en figuras como el impuesto sobre la renta.
6 Claro, uno puede ser escéptico sobre el efecto favorable asignado a las políticas de estímulo, pero desde luego en lo que no cabe escepticismo es en que la excesiva contracción de la inversión y el gasto público acentúa la debilidad de la demanda agregada. Eso no lo cuestionan ni siquiera los gobiernos que adoptan esas políticas. En Europa no se están tomando las decisiones que convendrían en el muy corto plazo y que serían, sobre todo en aquellas economías con margen de maniobra, estimularlas a través de la inversión pública e incentivar la creación de empleo. Y esas políticas no procíclicas en el corto plazo son perfectamente compatibles con la proyección a los mercados de estabilidad presupuestaria a medio plazo. De hecho si se asientan esas políticas en unas perspectivas de crecimiento aceptable, probablemente los inversores en bonos las valorarán mejor que si lo que se prima exclusivamente es la anorexia en el corto plazo.
7 Sí, sí. Yo creo que está bien identificado que estamos ante algo más que una mera desaceleración cíclica. En primer lugar estamos ante una alteración en las hegemonías de las economías. También hay razones para pensar en un cambio de época porque la crisis ha dejado, o debería dejar, escarmientos: el funcionamiento de los mercados financieros, de las entidades bancarias… En tercer lugar, la crisis ha acelerado la madurez de algunos sectores, aquellos en los que el problema no es sólo que caigan las ventas sino ¿cómo van a producir?, ¿qué van a producir dentro de tres años?, ¿van a seguir existiendo como hoy los conocemos? Por lo tanto hay, no sólo una crisis de demanda sino de identidad, de personalidad.
Luis de Guindos ❖ Director del Centro PwC/IE del Sector Financiero
“Si los mercados no te financian la
única alternativa es reducir el déficit”
1 Lo que estamos es ante una desaceleración global, sincronizada en la economía mundial, más evidente en Estados Unidos que además ha tenido que revisar a la baja los indicadores de 2009 y 2010. También es muy evidente en Europa. No obstante, esa desaceleración es menos intensa en el caso de los países emergentes.
2 Sí preocupa. Primero porque la recesión es más profunda de lo que nos creíamos y segundo porque la recuperación es más tenue y la salida de la crisis más lenta que en crisis previas. Además, en Estados Unidos la situación fiscal es muy complicada con un déficit público que se acerca a los dos dígitos y con un crecimiento del ratio de deuda sobre PIB muy rápido. Todo ello podría llevar a que la Reserva Federal preparara un tercer programa de compra de bonos y si eso ocurre se interpretaría como una salida desesperada y una confirmación de la gravedad de su crisis.
3 La decisión de modificar la Constitución ha sido muy positiva y es la razón por la cual el comportamiento de la prima de riesgo del bono español respecto al alemán ha sido mejor que la del bono italiano.
4 La economía española se encuentra en una situación de estancamiento, con profundos problemas laborales, financieros y de restricción de liquidez que afectan al conjunto de los agentes económicos. En estas circunstancias, resulta prioritario devolver la confianza sobre la economía española dentro y fuera de nuestro país. Esa debe ser la prioridad del nuevo Gobierno que salga de las urnas del 20N mediante un plan global que tenga en cuenta los desequilibrios existentes y aborde su corrección con convicción.
5 En España hay que cumplir el objetivo de déficit público que es del 6% para este año y del 4,4% en 2012. Cumplir esos objetivos de política económica debe asentarse en dos pilares: austeridad y reformas económicas. La combinación de ambos es imprescindible para devolvernos a la senda del crecimiento económico.
6 El problema es que estamos en una desaceleración sin capacidad de reacción en los ámbitos monetario y fiscal. En los Presupuestos, si los mercados no te financian, la única alternativa es la reducción del déficit público. En cambio los países con costes de financiación más bajos sí tienen margen de maniobra. Lo que está claro es que las circunstancias en los países no son homogéneas.
7 No, estamos ante una crisis profunda de naturaleza grave, con un exceso de endeudamiento y ajuste de precios en activos, sobre todo en el sector inmobiliario. Cuando la crisis es profunda y la salida está siendo tan lenta lo normal es que provoque desazón social. Además, afecta a la credibilidad de los políticos y las medidas que han tomado los gobiernos todavía no están solucionando los problemas. Pero no creo que estemos ante un cambio de era.

